El Ausangate (6,384 m) es la montaña más alta de Cusco y el Apu más sagrado de la región. A sus pies, un circuito une siete lagunas de colores distintos —del turquesa al verde profundo— en un paisaje de glaciares, bofedales y rebaños de alpacas.
Es una de las experiencias más auténticas de los Andes: pocos visitantes, comunidades quechuas que mantienen sus tradiciones y, al final del día, aguas termales naturales en Pacchanta.